sábado, 7 de diciembre de 2013

Algunas referencias a la educación a distancia desde las nuevas perspectivas de aplicación.

Por: Julio Calleros.

No estaría mal reconocer desde el principio que en las últimas décadas la educación a distancia ha dado un salto cualitativo importante, pasando de ser considerada una educación de segundo orden y con una imagen social poco prestigiosa, a ser contemplada como una educación con altas potencialidades y bastante deseada, independientemente del país al cual nos estemos refiriendo o de los contenidos en los que se pueda concretar. Como señala Barberá (2001:16):


En estos momentos, los mismos detractores, personas e instituciones que ponían en duda su validez, invierten importantes recursos y esfuerzos en su desarrollo.

Los motivos que nos han llevado a la transformación de la imagen social de la educación a distancia son diversos y, a título de ejemplo, podemos citar los siguientes:


·         La significación que las tecnologías de la información están adquiriendo en nuestra sociedad en general y en la educación a distancia en particular.
·         Directamente relacionado con lo anterior, los cambios de percepciones que se están dando en nuestra cultura, entre lo analógico y lo virtual.
·         El aumento del volumen de acciones realizadas dentro de esta modalidad de educación.
·         La necesidad de “aprender a aprender” y de “formación continua”, que está estableciendo la sociedad de la información.
·         El hecho de que la educación convencional no pueda hacerse cargo de los nuevos contextos, necesidades y demandas, que desde diferentes sitios se le están reclamando.
·         La educación a distancia actual no es realizada únicamente por las instituciones tradicionales de educación a distancia, sino que también las instituciones tradicionalmente presenciales se están dedicando a ella.
·         La importancia que en los departamentos de recursos humanos de las empresas está adquiriendo la formación permanente de los trabajadores.
·         La significación que la combinación de la formación presencial y a distancia está teniendo en los nuevos contextos y acciones formativas.
·         La extensión de los receptores de la educación a distancia; por tanto, la transformación y amplitud de los receptores potenciales y tradicionales de esta acción formativa.

Reconocemos, con García Aretio (2001), que buscar una definición de educación a distancia es una tarea ardua, debido a una serie de factores que van, desde la polisemia que contiene el término “distancia”, a la concreción que adquiere en función de diferentes factores (la concepción filosófica y teoría de la educación a distancia de la que partamos, los apoyos políticos y sociales con los que se cuenten, las necesidades educativas que pueda tener la población, el grupo de destinatarios, entre otros) y la existencia de una diversidad de términos utilizados para referirnos a una realidad con aspectos muy semejantes ( “correspondance education”, “home study”,
“enseñanza semipresencial”, “aprendizaje flexible”, “enseñanza o educación distribuida”, entre otros); situación que sin lugar a dudas se vuelve más complejo en la actualidad, con todo el impulso que en los últimos tiempos están adquiriendo términos como “e-learning”, “teleformación” o “educación virtual”.

Por ello, pensamos que puede ser más interesante presentar algunas de sus características distintivas que ofrecer una definición, y entre estas características se encuentran las siguientes:

Separación espacial y temporal entre profesor y estudiante.
·         Formación mediada y, por tanto, apoyada en diferentes tecnologías que condicionan y matizan la relación que el profesor y el estudiante establecen con los contenidos.
·         Comunicación mediada entre el estudiante y el profesor.
·         Posibilidad de que la comunicación entre los participantes en la acción formativa sea sincrónica (teléfono, chat, videoconferencia, entre otros) y/o asincrónica (foros, listas de distribución, correo electrónico, cartas, entre otros).
·         Por lo general, los alumnos son de más edad que los del sistema presencial.
·         Existencia de una institución que organiza la estructura educativa y la certificación académica. Fuerte apoyo en una estructura organizativa.
·         Incorporación en la acción educativa de diferentes personas que garantiza su calidad: profesores, alumnos, técnicos de producción de materiales, distribuidores de materiales, entre otros. El estudiante a distancia necesita un sistema de información, comunicación y apoyo más complejo que el estudiante de la formación presencial.
·         Formación fuertemente tutorizada.
·         Comunicación bidireccional, multicódigo y multipersonal.
·         Presencia cada vez más significativa de las tecnologías telemáticas y multimedia.

Respecto a la última de las características apuntadas, creo que está impulsando, por una parte, las propias acciones formativas a distancia, bien en estado puro (“e-learning”)
o en combinación con lo presencial (“b-learning”) y, por otra, potenciando su investigación en nuevas líneas y direcciones. Y es de esta última de la que vamos a hablar en el presente trabajo, pero antes haremos unas referencias generales a la investigación en Tecnología Educativa (TE).

2 comentarios:

  1. Definitivamente compañero es un trabajo excelente y mas por los vínculos que ofreces a la derecha de la pantalla del blog son artículos y blogs bastante interesantes.
    Solo te solicito me ilustres sobre el cómo realizar esos vínculos que presentas gracias y en hora buena

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    1. con mucho gusto.. solo dime cuando.. o pásame tu correo y te hago una explicación exhaustiva. saludos

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